La experiencia de hacer astroturismo cultural en Sierras Chicas, Córdoba. Dónde hacer esta práctica que valoriza los cielos, y las diversas propuestas en Argentina. Foto de tapa de Charli Parrilla.

Por Benita Cuellar

Atrás quedaron las luces que arrebataban las calles y las viviendas, que desperdigas sobre la ruta mostraban su furia incandescente.  

Es la hora de la subida a una de las colinas con mejores vistas del pueblo. La caminata corta se dificulta para quienes no están acostumbrados a las alturas.

De vez en cuando, hacemos paradas para mostrar el camino con linternas y luego el silencio es interrumpido por las voces y algún atajacaminos (ave nocturna).   

Al llegar nos tiramos sobre la hierba húmeda y miramos hacia arriba: al cielo. El aire fresco nos pega en cara y sacamos nuestras frazadas para no sentirlo.

Allí la contemplación es limpia, serena, no hay ruidos y el esplendor nocturno arrebata las miradas.

Pocas veces podemos disfrutar de una noche como esta en Salsipuedes, en la región de Sierras Chicas, Córdoba. Detrás, una gruta de color blanco es el testigo mudo de este lugar que muestra los objetos astronómicos lejos de la contaminación lumínica.

Muchas veces, cuando apenas sabía nombrar las cosas, mi padre estiraba los brazos marcando con sus manos las constelaciones que vigorosas mostraban su belleza en medio de un polvo de estrellas en plena suavidad nocturna.

Por entonces, solo nos alumbraban esos cuerpos titilantes y la luna viajera.  

Ahora, transporto mi vista a este universo paralelo, al que no estamos acostumbrados a contemplarlo. Ese mapa se despliega sobre nuestras cabezas e invita a descubrirlo.   

– ¿Ven esa que está aquí? -pregunta Jonatan Mira (35), “Jhon de las estrellas”, prestador de Turismo Alternativo, habilitado por la Agencia Córdoba Turismo, y Astroturismo Cultural, y señala con su puntero láser hacia Sirio.

A medida que va mostrando y enseñando esa geografía llena de misterio y de sabiduría, le gusta relatar historias, leyendas, junto a la mitología, de cómo pensaron y vivieron el cielo las diferentes culturas de América.  

Una construcción como un paisaje cultural y los conocimientos que desarrollaron respecto al espacio celeste los diversos pueblos originarios.

El reloj avanza las horas, y “Jhon de las estrellas” nos envuelve de esa práctica cultural y genera un diálogo entre los que participamos en esta actividad llamada “astroturismo”. Y nos interpela a seguir viendo ese mismo cielo que guió a nuestros antepasados miles de años atrás.

“Jhon de las estrellas” de Latino Imaginarios.

 “Para mí es una posibilidad de dar conocer el cielo a las personas, que valoren este bien patrimonial que es desconocido y lo tenemos al alcance de la mano los 365 días del año”, dice.

Él pudo viajar por el continente e interiorizarse por las culturas andinas, entre otras, y su percepción sobre la vía láctea. Los Incas veían al cielo como un río, el Mayu. Además, creían que el cielo y la tierra estaban conectados: el río Mayu es un espejo del Qhapaq Ña (camino principal), la red pre hispánica de caminos.

Y se interesó por la Astronomía, pero del lado cultural. En 2016 regresó a Córdoba, Argentina, desde las Islas Canarias, donde esta modalidad de astroturismo está a la vanguardia mundial, y trasladó estas experiencias formalizadas.

Astroturismo por Latino Imaginarios

“Tiene desarrollo en España, Chile y en algunos pocos países más, pero en Argentina está todo por hacerse. Y hay que decir que la pandemia de coronavirus ayudó mucho a conectarse con la naturaleza”, refiere. Jonatan, junto a Ricardo Villarreal, es uno de los pocos prestadores de Astroturismo que hay en la provincia de Córdoba.

Él señala que el cielo estrellado forma parte de nuestra identidad, como especie, de cuando éramos nómadas, y debíamos mirar las señales de los astros para sobrevivir.  

Además, reconoce: “No conozco una sola persona a la que no le guste el cielo estrellado. Es el patrimonio astronómico de todos. No solo de los astrónomos, científicos y guías, así lo declara Unesco. Un patrimonio universal que todos tenemos derecho a gozar y una obligación de protegerlo”.

Puesto Pavón por Latino Imaginarios

El especialista se refiere al derecho a los cielos oscuros que fue reconocido, en el 2007, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como un derecho implícito en la conservación del patrimonio cultural y natural de las generaciones futuras, de acuerdo con la Declaración sobre la Defensa del Cielo Nocturno y el Derecho a la Luz de las Estrellas.

Mira realiza su aporte cultural (arqueoastronomía y etnoastronomía), revaloriza el rol de la Astronomía, e intenta que tomemos conciencia sobre la contaminación lumínica de la luz artificial porque la ausencia de cielos oscuros no sólo afecta la investigación astronómica, sino también los procesos de vida de muchas especies, así como los procesos físicos y químicos del planeta.

Al bajar por el sendero seguimos mirando ese cielo que va desapareciendo, y las estrellas se convierten en rastros efímeros ante la incandescencia de otras luces, esas que acompañan el lugar donde pisamos.

Pero arriba está ese río luminoso que otras culturas supieron apreciar, y nos dejaron en forma de animales y elementos de la vida cotidiana, como legado para conocerlo y protegerlo.  

Para contactarte con Jonatan Mira podés hacerlo ingresando a latinoimaginarios.

Foto: Latino Imaginarios

Astroturismo en Córdoba

El “astroturismo” es una práctica que se puede hacer de diversas maneras: observar una muestra de astrofotografías, emprender caminatas y durante el recorrido observar constelaciones, escuchar historias y mirar a través del telescopio.

En Córdoba esta propuesta turística remarca la historia que tiene la provincia en materia de investigación, extensión y difusión de la astronomía de la mano del Observatorio Astronómico de Córdoba, primera institución científica del país y pionera de la difusión de esta ciencia.

Y a través de la Estación Astrofísica Bosque Alegre en Falda del Carmen.

Puesto Pavón. Foto: gentileza Latino Imaginarios.

Además, Puesto Pavón, en Capilla del Monte, el primer establecimiento Starlight (luces de estrellas) de Argentina con cielo certificado para astroturismo por la Fundación Internacional Sterlight que depende del Instituto de Astrofísica de islas Canarias.   

Un lugar perdido entre los cordones montañosos de las sierras chicas, en la ladera este del Cerro Uritorco, que conjuga los mejores atributos cordobeses del bosque nativo serrano y la suficiente oscuridad para experimentar un cielo estrellado de campo.

También en el Cerro Champaquí, considerado el “Techo de Córdoba” por su altura, está a 2.790 metros sobre el nivel del mar. Y kayak nocturno y astroturismo en el dique La Quintana, en San José de la Quintana.

A puro cielo

En la reserva natural Villa Cielo, ubicada a tan sólo 5 kilómetros de Capilla del Monte, se vive una actividad nocturna única en Córdoba.

Entre las constelaciones, se puede ver a sirio, la estrella más brillante de todo el cielo nocturno vista desde la Tierra, Canopus, la segunda más brillante, el Centurión de Orión, conocido como “Las tres marías”, Los siete cabritos y el planeta Marte.

Astroturismo en Villa Cielo. Foto: gentileza Pasaje en Córdoba.

En el resto del país

“En Argentina esta práctica va creciendo y con más formaciones. La idea es que haya más certificaciones en el país y proteger más cielos nocturnos. Tengo tres certificaciones de la Universidad de La Serena (Chile), y diplomaturas de carreras afines”, explica Mira.

La provincia más actividad tiene es San Juan, que es la capital nacional, cuenta con 360 días al año de cielo despejado. Es un lugar privilegiado en el mundo para la observación astronómica. El cielo limpio y cristalino invita a mirar hacia arriba y maravillarnos.

Foto: gentileza Caslao/ PaboCirielli

Los sitios de observación en la provincia son varios y cada uno cuenta con características particulares. En Calingasta se encuentra el Complejo Astronómico “El Leoncito” (CASLEO) que depende del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Estación de altura Carlos U. Cesco que depende la Universidad Nacional de San Juan.

El CASLEO está ubicado en el paraje denominado “El Leoncito”. Se caracteriza por la gran oscuridad de su cielo nocturno, con más de 250 noches por año despejadas de nubes, casi sin viento, y con una atmósfera diáfana y exenta de contaminación, con un escaso contenido de vapor de agua.

En la ciudad de San Juan están el Observatorio Félix Aguilar y el Museo Astronómico Reinaldo Carestia.

En estos observatorios, los turistas pueden disfrutar de una visita guiada con un astrónomo, observar cuerpos celestes y maravillarse con el universo.

La publicación de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ que acompañó y abogó para que sea ley.

En tanto, Mira explica que trabaja con un proyecto en Iberá, Corrientes, junto a la Fundación Starlight. “Vamos a tener esta reserva también”, afirma.

 Al igual que Mendoza que trabaja en ello.

A nivel mundial

Astroturismo en el desierto de Atacama. Foto: gentileza machupicchuperu.net

San Pedro de Atacama, en el norte de Chile, es uno de los lugares destacados a nivel mundial para el astroturismo.

Los cielos despejados que cubren el desierto de Atacama, el más árido del mundo, convirtieron a Chile en el epicentro de la astronomía mundial, concentrando cerca del 45 por ciento de la observación astronómica en los diferentes observatorios que jalonan sus arenas, como el Paranal -que alberga al telescopio óptico más potente del planeta- o el radiotelescopio ALMA.

Con la inauguración de gigantescos proyectos como el Telescopio Gigante de Magallanes (GMT) o el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT), se espera que este país concentre el 75 por ciento de la observación astronómica mundial.