Se trató de esas despedidas inesperadas, la multifacética Krysha Bogdan dijo adiós en 2021. Y en septiembre del corriente año artistas de distintos estilos -poetas, actores, intérpretes, cantores- se reunieron para homenajearla.

Por Amira López Giménez


El 8 de septiembre (2022) el teatro bar Tano Cabrón abrió sus puertas para el estreno de una puesta en escena en honor a Krysha Bogdan. El homenaje fue alimentado por el arte de distintos estilos de la expresión, como la poesía de Wais, Gutman, Cappucci, Marello que le puso voz a las Aguasfuertes, la contratenora de Opera Queer Luchi De Gyldenfeldt, las fotografías de Baldo y Andrzej Sliwowski, las obras de las hermanas Schvartzm, entre otras tantas figuras. ¿Porqué Bogdan es homenajeada por artistas de tantas ramas?

Algunos recuerdan conocerla rodeada por una multitud que coreaba su puesta en escena. Una mezcla de danza clásica desentendida en un cuerpo ataviado con vestidos de muñecas. Y todo podía coronarse con un striptease que solo revelaba un cuerpo fabricado que solía revolear a un público que la ovacionaba entre risas y aplausos.

Su cuerpo era su fuerte, su trabajo y con el cual recorrió una vasta parte del mundo, entregando arte improvisado en las calles. Llevó su teatro desafiante y su danza rompe esquemas a donde pudo, aunque la policía fue una constante en su historia, pues no sabía si detenerla o dejarla seguir. Donde iba, era capaz de convertir cualquier ambiente en una fiesta.

Los 60, el feminismo de Krysha y el rock argentino

Nació en Gran Bretaña aunque su origen siempre fue polaco. De estas tierras y de la mano de su madre recibió el encanto y el amor por la poesía y el teatro. La danza llegó después.

En agosto de 1983 le dice al periodista Hugo Tabachnik para la revista Cerdos y Peces, sobre su banda de rock: “Somos feministas, pero aquí en la Argentina, tal como está planteado el feminismo somos antifeministas”. Por entonces, el feminismo de Krysha se definía en una vida junto a mujeres dispuestas a hacer música, tomar instrumentos y escupir acordes de rock.

Krysha Bogdan, en una de sus interpretaciones. Gentileza a quien corresponda.

“En todo caso, lo nuestro es un feminismo underground y pasa por una actitud vital más que por una declaración de principios”, decía Krysha.

Su vida reflejó la locura de la década de los 60. La rebeldía, la libertad y el cambio por lo moderno fueron coronados con los gags musicales de humor y danzas improvisada en la “La pesada de la danza”, su banda de rock exclusiva de mujeres junto a Susana Pozner y Ana Benegas.

“Pesada porque no tenía límites estéticos”, porque mixturaba el horror, lo agresivo, con danza, con poesía que definía como “palabra improvisada”. Su trabajo generaba risa, humor ante lo inaudito. Lo presentaba en espacios  públicos de fácil acceso, como que al pasar se podía disfrutar de su puesta en escena.

Para Cerdos y Peces supo definirse como una mujer con mucha técnica, para quien el vestuario era un instrumento más en la música e inspiraba nuevas historias.

Mezclas desde el origen

Tabachnik cuenta que la madre de Krysha era polaca, campesina de la frontera de la entonces URSS. Fue deportada de niña por los stalinistas a Siberia. Estuvo en un campo de trabajo, luego de atravesar Irán, Irak, Palesti­na y Egipto. Luego fue liberada y consiguió unirse a los alia­dos en Italia, donde conoce y se casa con Bolek, padre de Krysha. Bolek era estudiante de filosofía e integraba la brigada más famosa en rebelión contra el Estado, la “Carpática”. De ahí lo de rebelde en Krysha.

Comenzó a tocar el acordeón antes de hablar castellano. El escenario la encontró por primera vez a sus tres años de edad. Estudió danza con Piotr Wosniak, y aprendió a lanzar cuchillos con su padre.

Durante su adolescencia fue bajista en el conjunto musical “Ianka y sus tropicanas” donde supo tocar cumbias y hacer campañas publicitarias. Desde allí se lanzó a hacer fotonovelas, participaba de los programas televisivos que se emitían solo los sábados y escuchaba a The Beatles para ser “más rebelde”.

Ianka y sus tropicanas, gentileza de La Nación.
Luego comenzó a tomar clases con Vladimir Kotovsky, un bailarín compañero de armas de su padre.

“Eran horas diarias de acrobacia, danza clásica, de carácter. Su madre, muy perturba­da, la hace encerrar en un reformato­rio. Allí, desorientada, confundida, jun­to con la pérdida de la libertad, es tes­tigo de una terrible corrupción, casti­gos sádicos, autoritarismo, abusos, explotación. Convive con 114 niñas de 12 a 21 años. Como respuesta a la ad­versidad comienza a estudiar el piano y organiza un espectáculo. Surge en ella, por primera vez, la necesidad de utilizar un lenguaje que incluya músi­ca, teatro, acrobacia, colores, mími­ca… Finalmente, logra fugarse”, escribió Tabachnik sobre estos tiempos.

En 1967 formó el Grupo Lobo, un ensamble teatral con numerosas críticas. Las puestas en escena implicaban una cadena de sucesos totalmente inesperados. Las obras en las que participaba Krysha desafiaban al público con apariciones sorpresas de actores y actrices  que podían hacer del público un engranaje más de la obra, o dejarlos encerrados en la sala.

El amor y el rock de Abuelos de la Nada

En uno de sus tantos viajes, llega el amor. En Ibiza conoció a Miguel Abuelo, integrante vocal de Abuelos de la Nada, banda icónica del rock argentino. Con Abuelo tuvo a su hijo, Gato Azul Peralta, quien por el 2021 trajo de nuevo a la banda legendaria con sus canciones habituales que ya forman parte del inconsciente colectivo. Gato Azul supo decir que su hogar fue una gira artística permanente y que no fue nada fácil ser hijo de Miguel y Krysha.

Krysha junto a Miguel Abuelo y su hijo, Gato Azul. Gentileza Baldografías.

Antonine Artaud, Buster Keaton o los Hermanos Marx eran fuentes de inspiración para Krysha y sus compañeros de teatro. Una vez fueron invitados a Córdoba para el III Festival Internacional de Teatro, evento todavía vigente, donde terminaron desnudándose y abandonando la sala. Pero, esas performances desafiantes pronto se le vuelven en contra y comenzó a ser una constante de las comisarías.

De nuevo viaja. En Marruecos descubre que su lugar de expresión era la plaza, en Madrid decide volver a los escenarios, a esas “islas mágicas” luego de tanta performance callejera. Su historia con Miguel no funcionó y en el feminismo encontró el apoyo y la solidaridad de otras mujeres.

Las vueltas del teatro, la inconstancia de tantos escenarios y formaciones hacen que envíe  a Gato con su padre en Argentina. De todos modos, amenazada con ser llevada a algún manicomio decide plantar bandera en Buenos Aires. Lo que parecía “por un ratito” terminaron siendo once años.

El arte en los tiempos de la opresión

En estas latitudes encuentra un volver en el tiempo, a lo conocido y familiar, pero también a un teatro endurecido. Por entonces, Argentina vivía sus peores momentos.

Corría el año 1981 y fue Roberto Rutigliano quien compartió un testimonio donde aparece Krysha. En el marco del 41° Aniversario de la Marcha de la Resistencia, Rutigliano recuerda los tiempos de la dictadura militar y una noche en que la policía hacía una de sus “razzias”. Detenían personas de manera aleatoria y por cualquier motivo, como tener barba o el pelo largo, entre otros “motivos”.

“Una vez en un bar emblemático del underground porteño llamado ‘Café Einstein’ estábamos en el camarín preparándonos para tocar con Krisha Bogdan, ex mujer de Miguel Abuelo. La banda de abertura era Sumo de Luca Prodan y nosotros cerrábamos la noche. Estábamos maquillándonos y recordando el orden del show cuando decidimos ir a ver qué pasaba porque estaban demorando mucho en avisarnos para tocar. Cuando fuimos para la parte donde estaba el escenario se habían llevado preso a absolutamente todas las personas: los músicos, el público, los mozos, los dueños, todos. Entendimos que la policía había hecho de las suyas”.

Fotografía gentileza Baldografías. Párrafo de Rutigliano.

Pasan los años y el tiempo se escurre. En Olavarría un accidente automovilístico deja a Krysha en terapia intensiva y hace que enfoque su vida de otra manera, con más cautela, aunque termina haciendo un striptease de los suyos en la calle Florida a las tres de la tarde.

Terminó cantando historias, tocando el acordeón, organizando concursos callejeros, movilizando multitudes. Según cuenta Tabachnik, ante la pregunta sobre sus recuerdos de la década del 60, Krysha decía, citando a Federico Peralta Ramos, “aún la tenemos que pasar en limpio”.

Cristina “Krysha” Bogdan falleció el 4 de febrero de 2021, la noticia no fue tal pero aquellos que la conocieron aún se despiden con nostalgia, sabiendo que ella vivió como todos pero un poco más, feliz y triste, intensa y a medias, con locura y sabiduría.

Video disponible en YouTube. Gentileza de Nora Destéfano.

Fuente: Golosina Caníbal