Su fundadora, Marta Soto, llegó desde Bogotá, Colombia, a Buenos Aires, Argentina, y desde allí se afincó en Sierras Chicas, Córdoba, para convertir un espacio para artistas en un “archivo digital” que lo muestra al mundo.  

Por Benita Cuellar

Las personas que migran llevan por el mundo su acento, su lengua, su acervo cultural, los aprendizajes de esa patria que van dejando atrás.

Un día toman un avión, una valija y un montón de sueños, y el destino puede sorprenderlos. Como le pasó a Marta Soto, que aún conserva viva esa cultura de la Colombia que la vio nacer hace 46 años atrás.

Llena de cafetales, frutas exóticas, aroma a tierra mojada, abundante naturaleza y veranos eternos, una tierra rica en diversas culturas y mixtura de colores. Una parte de este país viajó con ella.

“En 2007 tomé un avión y me vine a Ezeiza (Buenos Aires, Argentina), como una búsqueda personal”, cuenta Marta. Dejó Bogotá, Colombia, para afincarse por 10 años en la gran capital cosmopolita de Argentina. “Siempre me gustó viajar”, revela.

 Se fue quedando, consolidó la parte profesional, como antropóloga y como gestora cultural digital. “Dejé el formato turista”, dice. Y eso fue maravilloso para ella, porque quería conocer las capas profundas de la sociedad, las que están ocultas como “las de la cebolla”.

Marta en pleno trabajo. Foto: Instagram @marti_soto.

Las fue desentrañando y decidió que podía establecerse. “Me armé toda una estructura, fue pasando el tiempo y me fui quedando”, relata.

Luego, el amor la llevó por otros caminos más tranquilos, pero no menos desafiantes. Se trasladó a la provincia de Córdoba, y en 2016 recaló en Unquillo, Sierras Chicas, pueblo de artistas y de montañas.

Aunque se acostumbró al mate y a la gastronomía argentina, dice que extraña la comida y las frutas de Bogotá. “Fue muy duro acostumbrarme a los gustos. La parte sensorial”, cuenta.

Allá dejó a su mamá, y habitualmente habla con su hermana que vive en Estados Unidos y ambas tratan de conseguir esos productos con olores a su tierra para no extrañar tanto.

Culzi, una plataforma viva

Culzi.com.

En 2018, Marta pensó que, se necesitaba un lugar para el arte, la antropología y la comunicación. Y así nació Culzi, como una inquietud y la necesidad de informar.

“Traía un background digital (conjunto de conocimientos y experiencias que constituyen el bagaje de una persona). Fue netamente personal, ya había trabajado con artistas visuales y tenía elementos con qué hacerlo funcionar”, expresa.

Sin quererlo- dice-, en un proceso migratorio de Buenos Aires a Sierras Chicas fue un dinamizador en primera instancia.

Y después, el impulso se convirtió en algo más profundo. Culzi fue creciendo y se convirtió en una agencia de comunicación y una plataforma de difusión de prácticas artísticas.

Serie fútbol por @leandroniro. Muestra de cerámica en la Galería de Arte Francisco Vidal de la Casa de Córdoba. Foto: Culzi.


A la vez, para Marta, como directora y fundadora- explica- que también fluye como un espacio de investigación etnográfica de las escenas de las artes visuales.

Cuando llegó la pandemia, la plataforma digital “explotó” porque al no poder asistir a museos, galerías, muestras, las personas disfrutaban del arte sin salir de su casa. Al mismo tiempo, los artistas difundían sus obras sin la necesidad de un espacio físico.

Esto se vio reflejado en los diferentes canales de comunicación. Y hasta hoy, el público lo percibe de esa manera – manifiesta Marta- y por eso se da una gran interacción.

Marta Soto, en Villa Allende, donde vive actualmente.

“Al principio fue duro, pero como tengo una cultura digital marcada, muchos artistas no la tienen, los servicios tuvieron un impacto importante. En un momento se convirtió como un archivo de artistas”, refleja.

A la vez, detalla que su trabajo se basa “en una visión sistémica. Y me gusta mucho el peso simbólico de las expresiones culturales y artísticas. Me interesa la interacción entre los distintos actores, productores culturales, gestores y el público que los consume. Y el producto final es Culzi”.

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La antropología social presente

Marta, conjuga la gestión y la comunicación cultural, con la antropología. Siente que esta disciplina le dio mucho. “Y es muy difícil disociar mi vida profesional y personal de la practica antropológica permanente. Estoy siempre con esa lupa”.

De repente está leyendo algo, y se le vienen a la mente autores, teorías, y eso lo ve aplicado hasta en la panadería. “En ese sentido es interesante”, acota entre risas.

Cobertura de Mapa Ankara presenta a Alejandro Romanutti. Foto: Culzi.

Piensa que está todo relacionado. Y desde el punto de vista antropológico se interesó por la divulgación. “Hacía excavaciones y reconocimiento regional arqueológico, y desde ahí me empezó a interesar cómo se comunica lo invisible y visible, lo público y privado”, destaca.

Luego, fue cambiando y le pareció interesante construir un discurso, una construcción verbal y no verbal y el entramado social. “Me apasiona y me puedo quedar analizando las cosas”, declara.

La conexión entre los artistas y gestores culturales

Materia Fina de Lucía Onsprecer. Foto: Culzi.

Marta tiene una conexión directa con los artistas y gestores culturales, realiza asesoría en comunicación y al hacerlo siente que les aporta una visión más amplia de todo lo que ese artista está produciendo y el impacto que puede llegar a tener en su ecosistema.

“Mientras estoy haciendo una asesoría, a veces parece que estoy haciendo una entrevista etnográfica. Son frentes que no puedo dividir, eso es lo más valioso que me da Culzi y a la vez lo que aporto”, asevera.

Las devoluciones de las personas con las que interactúa la sorprenden y a la vez, la pone feliz. Siente que es una gran responsabilidad. “Quiero que todo el proceso sea disfrutable y lindo”, asiente.

Muchas personas, de su público, se comunican por WhatsApp, y por Facebook, e Instagram.

Serie fútbol por @leandroniro. Foto: Culzi.

Sobre Marta Soto

Marta Soto, fundadora de Culzi.

Directora y fundadora de Culzi. Antropóloga, Comunicadora y Gestora Cultural.

Nació en Bogotá, Colombia, donde estudió Antropología en la Universidad de los Andes. Pasó una temporada en Zürich, Suiza. Luego vivió casi una década en Buenos Aires. Ha trabajado para empresas, instituciones y ONGs, todas vinculadas al Arte y la Cultura. Desde el 2016 eligió a Córdoba como su hogar.

En su práctica profesional analiza el discurso simbólico y el valor sistémico de la producción artística para desarrollar estrategias y acciones de comunicación sostenibles y escalables. Le interesa dinamizar diálogos entre los diversos actores de la escena contemporánea: artistas, galerías de arte, ferias, museos, coleccionistas, periodistas y público en general.