Por su arquitectura y belleza, por su acústica impecable y su nivel de accesibilidad, el Teatro Colón de Argentina ocupa el séptimo lugar de los cincuenta teatros más bonitos del mundo, según las redes sociales.


El Teatro Colón fue elegido entre los diez sitios musicales más bellos del mundo y el decreto fue gracias a las redes sociales y la cantidad de arrobas y hashtags. Fue el espacio virtual money.co.uk quien destacó al primer coliseo argentino luego de contabilizar la cantidad de posteos de visitantes que compartieron su paso por el teatro. La lista abarca a 50 teatros del planeta, pero el Colón ocupa el séptimo puesto.

El informe de money.co llegó a la conclusión de que, además de su belleza, también es uno de los más accesibles para ver ópera, danza o conciertos, con una acústica impecable. Claro está, hace tan solo unos años, el teatro había encabezado la lista de los mejores espacios acústicos.

El primer lugar de esta lista gracias a su imponente belleza es la Ópera House de la ciudad de Sidney (Australia). Le sigue el Royal Albert Hall de Londres, la sede de la compañía Real de Ópera y Ballet Real del país. El tercer teatro más elegido es el Palais Garnier, más conocido como la Ópera de París construido por Napoleón y que, curiosamente, inspiró la célebre obra literaria “El Fantasma de la Ópera”.

Teatro Colón por dentro. Foto gentileza de Ciudad de Buenos Aires.

El Radio City Music Hall de New York donde todos los años se presenta el espectáculo Radio City Christmas Spectacular y el Kabuki-za de Japón inaugurado tras varios eventos desafortunados por el periodista Fukuchi Genichirō, siguen el orden de esta extensa lista de teatros imperdibles.

Por último, el Palacio de las Bellas Artes de México, que se erige en el Centro Histórico de la ciudad central, ocupa el sexto lugar. Detalle no menor, su construcción llevó 30 años de trabajos y fue inaugurado recién en 1934. Luego de estas bellezas de la arquitectura mundial, el séptimo lugar entre los 50 teatros más hermosos, llega el Colón.

Arquitectura de vanguardia

El diseño acústico es excelente y su nivel arquitectónico lo posiciona entre las mejores joyas del cemento. Pero, este teatro no siempre funcionó en el mismo lugar. Anteriormente estaba ubicado en la Plaza de Mayo, el centro más importante del país, pero el efecto de modernización que trajo las olas migratorias provocó su traslado hacia fines del siglo XIX. 

Los vitrales del Teatro Colón, una perla de su arquitectura. Foto gentileza de la Ciudad de Buenos Aires.

Tantos italianos y españoles llegaron al territorio sudamericano que la ópera se hizo popular como género musical y por supuesto, nacía un nuevo mercado. Fueron los arquitectos Francesco Tamburini, Vittorio Meano y Jules Dormal los diseñadores de este teatro ecléctico con  forma de herradura.

Para Carolina Piola, guía del teatro, este edificio es una especie de “resumen de la época”, ya que todo el territorio aspiraba a la recreación de una cultura europea en medio de un vertiginoso proceso de crecimiento. Según Piola, la construcción resguarda características del renacimiento italiano, la arquitectura alemana y francesa, en especial en sus balcones, vestíbulos y halls. Un poco de todo como la cultura argentina en general.

El Teatro Colón por dentro

Su escenario central cuenta con 48 metros de alto, lo que favorece la visión desde cualquier ángulo. La cúpula fue pintada por el artista Raúl Soldi quien realizó una alegoría a las artes escénicas y musicales con 53 figuras que coronan el techo de esta obra. Músicos, instrumentos, cantantes, bailarines están representados en la cúpula cerrada en su centro con una araña de bronce.

Foto gentileza de la Ciudad de Buenos Aires.

La acústica es su principal tesoro. La forma de herradura y los materiales de la sala como tela, madera y mármol, lo convierten en el espacio perfecto para la música lírica.  Algunos materiales absorben el sonido, mientras que otros crean el efecto de reverberación.

En cuanto a los tres arquitectos, se sucedieron con los años y costó encontrarlos y convencerlos de realizar la obra, pues había una superstición entre pobladores y trabajadores. El diseño original fue de Tamburini, pero una muerte temprana impidió iniciar su sueño. Fue a los 44 años de edad cuando la muerte lo sorprendió y de ahí la superstición.

El regreso del Ballet del Teatro Colón luego de la etapa más compleja de la pandemia por COVID-19. Foto gentileza de la Ciudad de Buenos Aires.

También, a sus 44 años, el arquitecto Meano fue contratado para darle luz a esta imponente obra, pero también muere pocos años antes de concluirla. La llegada de Dormal llevó tiempo, pues los miedos predominaban. Sin embargo, Dormal tomó las riendas con el argumento de que él ya tenía más de 44 años y nada podía pasarle. Le brindó los toques finales tras 20 años de trabajos y herencias. También agregó el telón de tan solo 700 kilos.

Tres arquitectos participaron de su construcción. Foto gentileza de la Ciudad de Buenos Aires.

Fue inaugurado el 24 de mayo de 1908, un día antes a la fecha patria más importante del país y se realizó la presentación de la pieza de ópera Aida de Giuseppe Verdi. Richard Strauss, Manuel del Falla, Igor Stravinsky, Astor Piazzolla, Daniel Barenboim, fueron algunos de los grandes artistas que pisaron este escenario.

Raúl Soldi, arte y vida de la cúpula

Según cuentan, nadie le pagó nada al artista Raúl Soldi encargado del arte de la cúpula que aún luce el teatro en pleno siglo XXI.

“Yo pinto música, el músico que nunca pude ser. Me crie en un conventillo que daba sobre el teatro Politeama. Viví con bailarinas, músicos, actores. Me metí en el teatro y en la música desde siempre. Mi padre era violoncelista y hubiera querido ser como él. La historia es larga”, indican en la entrada al sitio web dedicado a este artista.

Cúpula pintada por Raúl Soldi. Foto gentileza de la Ciudad de Buenos Aires.

Soldi fue hijo de violoncelista y el teatro, la danza, el arte y la música siempre formaron parte de su vida. Según los registros, realizar solo los bocetos y la maqueta para la cúpula le llevó un año. “Estudiaba la desproporción que debía existir para ser vista desde abajo con los efectos de la comba (curvas) de la cúpula. En la maqueta se veían todos los problemas y si usted presta atención, verá que algunas figuras tienen las piernas largas y el torso corto, otras el torso largo y las piernas cortas, porque como la cúpula es abovedada, se hizo necesario compensar las deformaciones que presentaba, utilizando esas proporciones”.

La cúpula mide 22 metros y contiene a 53 figuras en cuatrocientos metros cuadrados. Tuvo que pintarla en tan solo dos meses mientras el teatro estaba en receso y confiesa haber tenido miedo cuando subió por primera vez mediante tirantes y escaleras. El teatro y su estructura se imponían.

Cúpula de Raúl Soldi. Foto gentileza de Raúl Soldi, espacio oficial.

“Esta hecha de tirantes y yeso belga. El yeso belga es muy antiguo y al fraguar, forma una materia semejante a la madera; este es el secreto de su maravillosa acústica. Esta cúpula es como la caja de un violín. Me ha tocado trabajar cuando ensayaba la orquesta. Es extraordinario. La música los envuelve”, cerró Soldi.